Cuando nosotros tenemos claro que el estudiante es el centro del proceso de formación y que el tiene que descubrir y construir la realidad, partiendo de la construcción de su propio conocimiento, negociada a partir de las construcciones históricas de la humanidad, entonces entendemos que el papel del maestro es potenciar su desarrollo, desde todas sus dimensiones y promover su autonomía moral e intelectual.
Esta es una forma de contribuir a la confrontación de la esencia original del hombre, la de ser capaz de hacer cosas nuevas, para lo cual los maestros debemos facilitar todas las herramientas que permitan la formación de mentes críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrezca, permitiendo así el desarrollo del pensamiento racional. El maestro que tiene claro este papel de mediador de conocimiento, entiende que su meta es favorecer en el estudiante la construcción significativa y representativa de la estructura del mundo, que pueda elaborar e interpretar la información existente.
El papel del estudiante es el papel del que aprende, entendiendo por aprendizaje la construcción de nuevos saberes a partir de los conocimientos previos, del desarrollo y de la maduración, y de los procesos involucrados que son la asimilación, acomodación y equilibrio y procesos de cambios cualitativos.
Aprender implica, la estructuración de esquemas cognitivos, confrontación de nuevos conocimientos, obstáculos cognoscitivos, búsqueda de equilibrios hasta alcanzar el cambio conceptual. Desde esta perspectiva , el aprendizaje consiste en una actividad mental en la que sae produce creación de significados a partir de las propias experiencias particulares del estudiante y de su nivel de maduración, la mente filtra lo que llega del mundo exterior para producir su propia y única realidad.
MANUEL SALVADOR ROCHA OTÁLORA
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